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Nilsa Eberhart, SP

Especialista en Shiatsu

Durante mis muchos años en Suiza y trabajando como directora de arte en una agencia de publicidad, comencé a interesarme por los efectos de las emociones en el cuerpo y como estas lo llevan a sufrir trastornos, enfermedades y operaciones a veces innecesarias. La respuesta a la sanación de estas emociones, estaba prácticamente a la vuelta de la esquina de mi trabajo. En 2001, luego de estudiar un año en la (ISS) Escuela Internacional de Shiatsu, en Berna, (capital de Suiza) entré al programa de Zen Shiatsu del Instituto Europeo de Shiatsu en 2002. Este curso duró 4 años y me gradué en el 2006 en Palaia, provincia de Florencia, Italia. Un curso residencial fuertísimo, donde las maestras exprimieron lo mejor y lo peor de mi.

Un nuevo mundo se abrió frente a mi, todo este conocimiento ancestral llenaba mi cabeza, poco a poco comenzé a comprender lo que parecía tan complicado, los elementos, la vibración, sedar, activar…etc. Es luego del Diploma que lo bueno comienza, pude asistir a cursos con maestros que llevan 40-50 años practicando Zen Shiatsu y hasta hoy sigo estudiando con ellos. El Zen Shiatsu se ha convertido en un modo de vida que influencia todo los aspectos de mi existencia.

Esta terapia de origen japonés, desarrollada por Shizuto Masunaga, comprende un espectro de trabajo que va desde muy sutíl ha vigoroso. Busca balancear los excesos y deficiencias energéticas en el cuerpo por medio de diferentes tipos de presión sobre la piel. Estos desequilibrios se manifiestan como muchas clases de síntomas, condiciones, dolores y malestares. El Zen Shiatsu no solo utiliza los pulgares, pero todos los dedos, palmas, codos y rodillas a lo largo de las líneas de energía conocidas como meridianos. La Medicina China tradicional le atribuye una serie de correspondencias a estos canales; la medicina japonesa complementa estas filosofías con las funciones de los meridianos, lectura del Hara y Haiko (abdomen y espalda), la reacción kyo/jitsu (exceso/deficiencia) y las extenciones de los meridianos.

Se trabaja tradicionalmente en un futón en el suelo y el cliente está vestido, no se utilizan cremas ni aceites. La mente se relaja y desaparece, el cuerpo se sumerge en un estado de expansión sumamente necesario para re-activar el poder innato de sanación. Se puede trabajar en camilla y tambié en cualquier tipo de silla.

Para más información acceda a www.shiatsupr.com

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